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Media kit para influencers: qué incluir y cómo armarlo

Qué va en un media kit, qué sobra, cómo tus resultados de afiliación lo hacen más fuerte que la cifra de seguidores y cómo usarlo para negociar.

Por Equipo convliPublicado Última actualización: 6 min de lectura
Ilustración de portada: Media kit para influencers: qué incluir y cómo armarloconvli

Un media kit para influencers es un documento de una o dos páginas que responde las preguntas de una marca antes de que las haga: quién eres, de qué hablas, quién te sigue, cuánto interactúa esa audiencia, qué has hecho con otras marcas y cuánto cobras. No es un currículum ni una galería de fotos bonitas: es una herramienta de venta. La persona que lo recibe decide en pocos minutos si vale la pena seguir la conversación, y lo hace comparándote con los otros creadores que también le escribieron esa semana. Cuanto menos tenga que adivinar, más probable es que responda.

Esta guía explica qué poner, qué dejar fuera, en qué formato entregarlo y cómo usarlo cuando toca negociar. Si todavía te preguntas si tu cuenta es lo bastante grande para escribirle a una marca, lee primero cuántos seguidores necesitas para trabajar con marcas; la respuesta corta es que el media kit importa más que la cifra.

¿Qué es un media kit y para qué sirve?

Piensa en el media kit como la ficha técnica de tu cuenta. Una persona del equipo de marketing de una marca recibe decenas de propuestas, casi todas con el mismo mensaje: “me encanta su producto, ¿colaboramos?”. Sin datos, esa persona tiene que entrar a tu perfil, contar seguidores a ojo, deducir tu nicho y adivinar dónde vive tu audiencia. Casi nadie hace ese trabajo. El media kit lo hace por ella y convierte una intuición en una decisión.

También sirve hacia adentro. Armarlo te obliga a mirar tus propios números con honestidad: qué formatos funcionan, en qué países estás de verdad, qué colaboraciones dieron resultado y cuáles fueron solo un canje de producto. Esa claridad se nota después en cada propuesta.

¿Qué incluir en un media kit?

Orden sugerido, de arriba hacia abajo. Quién eres en dos o tres líneas, con tu nombre real o de creador y tu nicho dicho sin rodeos (“cocina vegetal fácil para gente con poco tiempo” dice más que “lifestyle”). Después la audiencia: tamaño por plataforma, países principales con su porcentaje, rangos de edad y reparto por género, todo sacado de las estadísticas de la propia plataforma. Luego la interacción: alcance medio por publicación y por historia, y una tasa de interacción de los últimos meses, no de tu mejor semana.

Sigue con ejemplos de contenido —tres o cuatro piezas que muestren tu estilo, con enlace— y colaboraciones anteriores con resultados concretos cuando los tengas: clics, ventas, registros, códigos canjeados. Cierra con los formatos que ofreces (post, historia, reel, video largo, mención en newsletter), tus tarifas o un “tarifas a consultar”, y un contacto directo. Una línea que diga que todo contenido pagado se publica con la divulgación de publicidad correspondiente, siguiendo la guía de divulgación para influencers de la FTC, es una señal profesional que las marcas agradecen: a ellas también les exigen cumplimiento.

Qué dejar fuera

Los números de vanidad. Seguidores totales sin contexto, “me gusta” acumulados desde que abriste la cuenta, visualizaciones de un video viral de hace dos años que no se parece a lo que publicas hoy. Una marca con experiencia los ignora, y una sin experiencia se llevará una decepción cuando la campaña rinda menos de lo que la cifra prometía.

Los seguidores comprados, obviamente, y cualquier dato que no puedas respaldar con una captura de tus estadísticas si te la piden. Tampoco pegues capturas de pantalla sueltas sin explicar qué muestran ni de qué fecha son: una captura sin contexto parece un dato inventado aunque sea real. Y evita el media kit de doce páginas: si necesitas tantas, el mensaje no está claro.

¿Por qué tus resultados de afiliación pesan más que los seguidores?

Una tasa de interacción dice que la gente mira; una campaña de afiliados dice que la gente compra. Si has trabajado con enlaces y códigos de afiliado, tienes algo que la mayoría de los media kits no tienen: clics por publicación, conversiones por clic e ingresos generados por pieza, medidos por un tercero y no por ti. Una plataforma de afiliados para creadores como convli guarda esas estadísticas por publicación, con las comisiones confirmadas por el comercio, así que el dato se sostiene cuando alguien lo cuestiona.

Preséntalo con cuidado. No hace falta revelar cuánto ganaste con cada marca; basta con decir cuántas ventas generó una historia o qué porcentaje de quienes tocaron el enlace terminó comprando. Esos números cambian la conversación con una marca: ya no negocias por lo que podrías hacer, sino por lo que ya hiciste. Para saber a qué marcas mostrárselo, ayuda tener claro cómo elegir marcas para colaborar antes de escribir.

Los seguidores le dicen a una marca cuánta gente te mira; las conversiones le dicen cuánta gente te cree.

Formato y mantenimiento: PDF, página web y revisión trimestral

El formato clásico es un PDF de una o dos páginas, ligero para adjuntar en un correo y fácil de reenviar dentro de la marca cuando quien te lee tiene que convencer a alguien más. Una página web con la misma información funciona igual de bien y tiene la ventaja de estar siempre al día; muchos creadores mantienen las dos y enlazan la página desde la bio.

Lo que no funciona es el media kit congelado. La audiencia cambia, los países cambian, las colaboraciones se acumulan. Ponte una cita cada tres meses para revisar cifras, cambiar los ejemplos de contenido por los más recientes y sumar los resultados nuevos. Escribe la fecha de actualización en el propio documento: una marca que ve “datos de este trimestre” confía más que una que ve un PDF sin fecha.

¿Cómo enviar el media kit y negociar la tarifa?

Por correo o por mensaje directo, el mensaje es corto y el media kit va adjunto o enlazado. Tres o cuatro líneas: quién eres, por qué esa marca y no otra, qué propones concretamente y dónde están los datos. Nada de párrafos sobre tu pasión. Por mensaje directo, pregunta antes a quién dirigirte: quien gestiona la cuenta rara vez decide los presupuestos.

Cuando llega la respuesta, la conversación suele girar en torno a tres modelos. Tarifa fija: cobras por pieza publicada, pase lo que pase. Comisión: cobras un porcentaje de lo que vendas con tu enlace o código, sin garantía. Híbrido: una tarifa base menor más comisión por resultados. El híbrido suele ser el más sano para ambas partes, y es donde tus datos de afiliación pesan de verdad: si puedes demostrar que conviertes, la comisión deja de ser una apuesta y se vuelve un ingreso previsible.

Preguntas frecuentes

¿Necesito un media kit si tengo pocos seguidores?

Sí, y quizá más que un creador grande: es tu manera de demostrar que una audiencia pequeña puede ser muy concreta y muy fiel. Con unos miles de seguidores en un nicho claro y un par de resultados reales, un media kit de una página ya abre conversaciones.

¿Debo poner mis tarifas en el media kit?

Depende de tu experiencia. Si ya tienes precios claros, ponerlos filtra a las marcas que no pueden pagarlos y te ahorra correos. Si todavía estás probando, un “tarifas a consultar” te deja adaptar la propuesta a cada marca y a cada formato.

¿Con qué herramienta se diseña un media kit?

Cualquier editor de presentaciones o de diseño sencillo sirve; lo que importa es que se lea en un minuto, pese poco y se exporte a PDF. El diseño no cierra tratos: los cierran los datos y la claridad.

Equipo convli · convli · Última actualización: 12 de septiembre de 2026

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